viernes, 5 de junio de 2009

Sueño Latente

Eso es Roland Garros para Roger Federer y Robin Soderling, un sueño que está ahí, a solo un triunfo de poder lograrlo. Federer llega a la final de París por cuarto año consecutivo, pero este año, no tendrá al frente a Rafael Nadal. Tendrá a Soderling, el hombre que derrotó a Nadal, el que es la sorpresa del torneo, no solo por ese triunfo, sino por el gran nivel mostrado a lo largo del torneo.


Soderling nos demostró a muchos que no creíamos que llegaría a esta instancia, que era capaz de ratificar el nivel mostrado ante Nadal, que no fue un partido de suerte. El triunfo sobre Nikolay Davydenko fue notable, y la victoria sobre Fernando Gonzalez, aunque sufrida, demuestra su carácter. Cuando el sueco iba dos sets arriba, comenzó a cometer errores, y dejó que el chileno tome el control del partido, podría decirse que la ansiedad le jugó una mala pasada. Pero no cualquier jugador es capaz de reponerse de un 4-1 en contra en el quinto set. Creo que Soderling juega mejor cuando se saca la presión, cuando no tiene nada que perder y todo por ganar. Así saldrá a la cancha este domingo, pero una final siempre es un escenario distinto, y los nervios pueden jugar en su contra.

Federer también tuvo que irse a un quinto set para derrotar a Juan Martin del Potro. El argentino una vez que iba 2-1 arriba en sets, dejó que Federer se meta al partido, lo dejó entrar en confianza, el suizo comenzó a sentirse cómodo en la cancha, y empezó a jugar como mejor sabe, y eso fue letal.

Federer y Soderling afrontan esta final de manera distinta, pero tienen algo en común. El partido del domingo cambiará la historia para uno de los dos. Para Federer es el título que le falta, es el número 14, es igualar a Sampras, es igualar a Agassi, es ser más que el resto, es ser posiblemente el mejor de todos los tiempos. Para Soderling, es un sueño, es una oportunidad increíble que no llegó por golpes del destino; el sueco ha tenido un torneo genial, ha jugado a un gran nivel, ha derrotado a jugadores también de gran nivel, y se lo merece. Ambos se lo merecen, de ganar Soderling será el premio a un gran torneo; de ganar Federer será el premio a una gran carrera.

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